Qué hacer si mi hijo ve pornografía

Solo mencionar pornografía es un tabú en la familia. Incluso, leerla en un blog de educación resulta ser inconcebible. Pero a pesar de que en nuestra casa esta palabra esté prohibida, la situación es muy cercana cuando se tienen hijos adolescentes. Pensar, asimismo, que nuestros hijos  han sido muy bien educados y por ello nunca van a ver pornografía es pensar de manera arcaica. Explicaré por qué. 

La pornografía es tan cercana a los adolescentes que, según una encuesta realizada en varios colegios, el 90 por ciento de los estudiantes de bachillerato han manifestado que han visto videos e imágenes sugestivas y eróticas. Incluso, las redes sociales se han convertido en un medio disfrazado de comunidad para promover la prostitución. Las influencias y conceptos errados de belleza ha llevado a que niñas y jóvenes sientan la necesidad de autorrepresentarse por medio de su cuerpo desnudo. Este es el punto de análisis para confirmar que la pornografía no es tan ajena a las familias con hijos adolescentes. Pero ¿qué hacer en este caso?

Es casi inevitable que una persona que tenga Facebook o Twitter no tenga un contacto mínimo con imágenes y videos eróticos, porque incluso una noticia ingenua de un periódico virtual sobre prostitución da pie para que se indague sobre este tema. La facilidad para encontrar páginas de pornografía hace que el adolescente no tenga que esconder su deseo de ver videos eróticos. Los padres, en este caso, para educar a sus hijos deben tener un control sobre el manejo de sus herramientas tecnológicas. Sin embargo, no se debe llegar al extremo de la prohibición. Para realizar este control, existen muchos programas que impiden abrir páginas con contenido para adultos. Sin embargo, lo más importante, y como se ha venido diciendo, es el diálogo. 

Es inevitable que un adolescente vea pornografía, sería ingenuo de nuestra parte negar este hecho, pero lo importante aquí es guiarlo para que no se vuelva adicto a ella. Actualmente, algunos médicos y sicólogos han definido la adicción a la pornografía como una enfermedad, a la cual es casi imposible salir de ella. Cuando un adolescente entra en esta adicción, sus emociones y sentimientos se trasgreden y dejan de ser un componente neutro en sus decisiones. Con su adicción, el joven ya no tendrá un comportamiento racional sino guiado por su deseo de ver pornografía. En todo momento pensará que la persona que se encuentre a su lado está desnuda. ¿Y usted como padre qué puede hacer?

En esta situación, varios teóricos de la educación y desde mi experiencia profesional, se recomienda siempre mantener distraída la mente con actividades que lo alejen de un computador, las redes sociales y pensamientos eróticos. No digo que la educación sexual sea equivocada (Recomiendo ver el enlace), solo que el adolescente debe pensar constantemente en situaciones o tareas que le permitan expandir su mente hacia metas y objetivos a cumplir. Pero, padres y madres de familias, la sexualidad no debe ser un tabú y la pornografía menos. 

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