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La enseñanza de la educación financiera en los niños

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Educación Financiera Infantil

Una buena enseñanza de la educación financiera define el nivel socioeconómico que tendrá una persona en su adultez. La educación financiera se entiende como aquel método que le da las bases a un niño para establecer el manejo adecuado de los recursos financieros.


Educación Financiera infantil


La enseñanza de la educación financiera no es solo prioridad de la escuela y de los docentes, sino de los padres mismos, que deben enseñar el manejo adecuado de los recursos que se tienen en el hogar. Por ejemplo, el uso del agua en el hogar determina cómo la persona malgasta o ahorra un producto en otros ambientes. Si derrocha un elemento tan importante como el agua, lo hará de igual forma con el dinero. Los padres son los primeros en enseñar estos valores.
Se conoce como educación financiera aquel conocimiento que aprende una persona para tener un comportamiento y unas habilidades que le permitan manejar adecuadamente los recursos que tiene a su disposición. El dinero es un recurso, pero no el único, también lo es todo aquello que le permita a una persona poseer algo, un bien o un servicio, en la cual se lucre económicamente.

Un niño en su etapa escolar es posesivo con sus juguetes. La posesión es un componente de la adquisición de recursos. Pero no debe ser una forma de solo poseer sino de invertir. El niño puede mantenerse orgulloso y no prestar su juguete a ningún otro niño, dejando de recibir en préstamo otros juguetes, por lo que su envidia solo le permitirá tener un solo juguete para su disfrute en su tiempo de juego. Mientras que si se le enseña a compartir, como una forma de dar para tener el beneficio de la gratitud del otro, aprenderá a no ser egoísta y a tener claro el concepto de inversión.

Los juguetes son recursos para el niño. En su etapa adolescente ya no tendrá juguetes, pero sí ropa, accesorios de belleza y diferentes tipos de objetos, con los cuales sucede lo mismo. Pero además de enseñarle a compartir, es también necesario enseñarle a cuidar sus pertenencias y mantenerlas en buen estado. Un empresario exitoso siempre va a tener su empresa de la mejor forma, con una buena presentación ante sus clientes. Lo mismo sucede en la educación financiera en el hogar. Al niño se le debe enseñar a cuidar sus recursos.

La educación financiera como mecanismo para crear emprendedores


Hace unos meses atrás se reveló que muchos de los hombres más ricos del mundo recibieron una educación basada en el método Montessori, en el cual se potencializa las habilidades individuales del estudiante, que en este caso, se trataría de su habilidad financiera. El método Montessori es efectivo, sin embargo, complejo por la necesidad de utilizar una enorme cantidad de herramientas en su implementación. Pero desde la casa es posible hacerlo con la cantidad requerida de herramientas, como por ejemplo, el mismo uso de los juguetes, ropa, accesorios que tiene el niño. En este caso, él debe comprender que si cuida de sus recursos, a futuro tendrá muchos más, que serán comprados con el dinero ahorrado.

Por lo tanto, entre los principios básicos de la enseñanza de la educación financiera está el cuidado de los recursos y la inversión de estos mediante el préstamos con amigos y hermanos. Los recursos son, en este caso, juguetes, ropa, accesorios de belleza, etc.  

El pensamiento crítico en la escuela

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Pensamiento Crítico

Sería caer en un error grave pensar que el estudiante no tiene un pensamiento crítico y que como docentes debemos potenciarlo o fomentarlo. Toda persona tiene la facultad para evaluar y analizar una situación y dar su razón para estar de acuerdo o no. El objetivo del pensamiento crítico en la escuela es direccionarlo hacia ámbitos favorables y éticos para el estudiante.

Una situación recurrente en la escuela es cuando el estudiante pone sus argumentos ante el profesor para sustentar una falta, una falla o un merecido premio. Él analiza su situación cercana, evalúa su posición y expone sus argumentos. El pensamiento crítico es la capacidad para analizar y evaluar información, una situación o unos razonamientos sobre temas diversos que afectan a la persona y dar un juicio.

El pensamiento crítico va de la mano del conocimiento de la argumentación y de la información sobre el tema, el cual puede ser desde ámbitos científicos hasta cosas comunes y sociales. Ninguna persona desea ser castigada por su mal comportamiento y busca cualquier argumento para justificarse; por lo tanto, lo social y lo científico se apoyan en el pensamiento crítico. Pero este va mucho más allá de simples actuaciones sociales.
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Enseñar el Pensamiento Crítico


El pensamiento crítico en la escuela debe direccionarse hacia ámbitos éticos y morales. Es decir, el estudiante que crítica una situación o un razonamiento debe hacerlo desde una posición que resulte ser favorable para la sociedad como tal. Si esto no se realiza, el estudiante simplemente puede tener un pensamiento crítico que favorezca las conductas delictivas de los ciudadanos.


Por esta razón, toda actividad que realice el docente sobre potenciar el pensamiento crítico debe tener de cierta forma un sesgo ético. Las razones son evidentes, al estudiante se le direcciona para que su comportamiento sea favorable para la sana convivencia en comunidad y no para que sea simplemente un ladrón o un asesino o una persona que comete infracciones al Código de Policía.

Las actividades recomendadas para potencializar el pensamiento crítico hacia la ética tiene que ver con la exposición sobre comportamientos disruptivos de ciudadanos. El estudiante debe analizar desde su mirada subjetiva y con el conocimiento del Código de Policía y de las leyes ese comportamiento y luego exponer su opinión. Esto es una actividad inicial, sin embargo, el pensamiento crítico también abarca aspectos científicos de gran envergadura.

Los artículos científicos que son publicados a diario en diferentes revistas virtuales de ciencia ayudan a que el estudiante tenga un conocimiento amplio y esto le ayuda a tener un pensamiento propio y una identidad. A partir de estas lecturas, él desarrolla su capacidad para poner en duda todo aquello que escucha o lee de fuentes no confiables y además le ayuda a comprender que todos tienen diferentes formas de ver la vida. El saber es un componente esencial en el pensamiento crítico.

La lectura continua de diferentes textos permite que el estudiante dude de la información que lee y de la información externa que recibe a diario, con lo cual le ayudará a tomar mejores decisiones en su vida y a mantener una postura crítica frente a acciones que lo perjudican o perjudican a sus seres queridos.

Poder y sumisión en un aula de clase

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Poder y Sumisión en el aula de clase
Hace unos meses atrás, pase por un salón de clases de un docente que dictaba inglés. Su clase, aunque muy animada y con recursos audiovisuales, era un total desorden. No porque el docente fuera inexperto o no conociera muy bien la materia que dictaba. Simplemente se encontraba en su salón un grupo de estudiantes de edades entre los 10 y los 12 años que fomentaban de forma violenta el desorden y la indisciplina. ¿Quién tenía en ese momento el poder en ese ambiente educativo?

Esta entrada es una sinopsis del artículo Poder y Sumisión en un aula de clase que he planteado y desarrollado con más profundidad temática. Allí tomo, por ejemplo, la teoría de Michel Foucault sobre el poder. En uno de sus apartados y que he resaltado es cuando se tiene el poder de un grupo. Cuando un integrante de ese grupo se sale se pierde sobre él todo dominio. Aunque esta palabra no es éticamente adecuada, en muchos colegios y escuelas se ejerce un dominio sobre la forma de vestir, de hablar y de comportarse en ambiente sociales.

Mientras un individuo esté integrado a una comunidad va a estar sometido a una jerarquía y a un jefe que ejerce poder así no sepa cómo hacerlo. Esta es la regla que tiene todo colegio o escuela. Los estudiantes siguen unas normas o reglas impuestas por la cabeza de la jerarquía. Esto permite que el docente ejerza cierto poder y control sobre los estudiantes. Reglas como mantener el orden, un estilo de peinado, una estructura lineal en la ubicación de los estudiantes y un horario rígido. No es por ningún motivo negativo esta estructura. Solo que la disciplina se basa en el estricto cumplimiento de unas normas generales que afectan la particularidad.
Cuando un estudiante es indisciplinado ha escapado del control que se ejerce en esa comunidad. Es decir, se ha apartado de esas normas y hasta que no se le integre nuevamente no se mantendrá el orden que necesita el profesor. En una clase, siguiendo lo dicho anteriormente, el profesor llegará a hacer cumplir esas normas para dar su asignatura. El estudiante, siendo realistas, no desea por ningún motivo estresar su mente pensando en algo académico.

Hay ciertos aspectos para mantener el orden como por ejemplo proyectar una imagen de autoridad, ejercer control mediante el conocimiento del tema, ser agradable para los estudiantes y, sobre todo, generar empatía.

El estudiante al desligarse de las normas de la comunidad empieza a tener el control sobre el docente y justo ahí él pasa a ser sometido por una nueva comunidad en la cual existe unas nuevas normas y reglas. Los roles se invierten. La sumisión por ende es aceptar esas reglas nuevas. Los estudiantes indisciplinados ejercen control sobre otros estudiantes que desean excluirse de la comunidad primaria y aceptan esa nueva comunidad, en la cual el docente sin quererlo también se somete, pues ha perdido control sobre ellos. 

Educación infantil en la primera etapa de vida

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Educación Infantil
La educación infantil en la primera etapa de vida definirá aspectos esenciales del desarrollo motriz, emocional e intelectual de una persona. Es por esta razón que no se puede dejar a la deriva la educación en esta etapa. Con el avance de las redes sociales y el internet, se está transformando los procesos educativos y de instrucción en todos los sentidos. Ahora, la educación ética se asocia más a los consejos publicados por imágenes virales y no tanto por el ejemplo de las personas adultas.

Soy tío de un hermoso niño de cuatro años y durante el tiempo que he estado con él, puedo decir que ciertos factores propiciados por la familia ayudan al niño a desarrollar habilidades físicas e intelectuales que a futuro le ayudarán a desempeñar tareas más complejas y resolver problemas diarios.

Educación física en la primera etapa de vida

Recuerdo que en cierta ocasión, mi sobrino estaba sentado en el sofá y no quiso levantarse a tomar una pelota que se le cayó. En ese momento me di cuenta que tenía pereza, no porque estuviera cansado, sino porque no quiso hacerlo. En ese momento, lo invité a jugar al parque. Los niños son por lo general muy juguetones y tienen muchas energías. Y esto no debe desaprovecharse. El juego en los parques y con pelotas fortalecen los músculos. Sin embargo, debe convertirse en una rutina y para esto es necesario incluir a los niños en los grupos deportivos o en las selecciones infantiles de algún deporte. En mi barrio abundan los grupos deportivos juveniles dirigidos por licenciados que han decidido emprender de formar autónoma y esto ha favorecido que los jóvenes se distraigan en actividades productivas.
El deporte no solo ayuda en el desarrollo físico sino también favorece habilidades intelectuales. Por ejemplo, el Taekwondo es un deporte en el que se desarrolla la habilidad de la visión y de la observación, pues la mente en un entrenamiento debe concentrarse en puntos fijos donde golpear y esto permite en un ámbito escolar que el estudiante se concentre cuando lee un libro. En otros deportes, las habilidades que se desarrollan varían, pero todos ayudan al desarrollo intelectual del niño.

Habilidades auditivas

Escuchar es totalmente contrario a oír. Escuchar es entender y comprender lo que sucede en el exterior. Se puede oír una conversación y no entender el tema del que se habla, en cambio si se escucha se comprende y se entiende. Por tal motivo, un niño puede oír o puede escuchar. Cuando se le da una orden o se le pide un favor, él puede no entender lo que se le pide y por ende no lo hace, pero cuando él escucha, obedece la orden. Para mejorar esta habilidad es necesario que escucha historias.


Leer en voz alta cuentos para niños hace que en la mente de un infante se cree un universo y que la imaginación se desborde, ayudando a que logre escuchar la voz que lee los cuentos. Con el tiempo, esta habilidad pasará a serle útil en la escuela, cuando el profesor hable sobre un tema académico. 

Razones para hablar adecuadamente frente a los bebés

Como padres primerizos, el deseo por un bebé inteligente, saludable y alegre es enorme. La idea de tener un niño que tenga mejores cualidades que los demás es parte fundamental en su vida, sin embargo, para que esto llegue a ser una realidad, los padres intentan esforzarse mucho para ello, pero en ocasiones se les olvida su función y se dedican solo a mantener la vida que llevaban. En este aspecto, menciono algunas de las tareas básicas que deben cumplir los papás para hacer que su hijo tenga un adecuado desarrollo de su lenguaje, puesto que este aspecto es fundamental en su crecimiento intelectual.  


El lenguaje de un bebé determina su grado de complejidad en el futuro. Un niño que no desarrolla su expresión vocálica en el tiempo indicado va a presentar problemas en su comportamiento más adelante. Esto quiere decir, que si el niño no vocaliza bien en sus primeros años, va a crecer con una mala pronunciación y tendrá una actitud inmadura en su formación emocional durante el resto de su vida. Por ello, este aspecto es fundamental en su primera etapa de desarrollo. 

La ternura de los bebés hace que muchos padres, abuelos y familiares piensen que por ser bebés se les debe hablar como bebés y esto es un error garrafal. Es cierto que debe haber amor, abrazos y caricias, pero nunca se les debe hablar como bebés. Su cerebro está dispuesto a recibir cualquier tipo de información para asociarla con la vida; y si el lenguaje que el cerebro percibe es así, lo asociará rápidamente como una forma adecuada de hablar. 

Por lo anterior, los padres deben mantener un lenguaje apropiado, con buena vocalización de las palabras y de manera pausada. Nunca asociar el amor con la estupidez de hablar como bebé. Asimismo, evitar que las demás personas le hablen al niño de esta forma inmadura. Es importante, asimismo, dedicarle un tiempo específico para hablar con el bebé. Contarle un cuento cada noche es un método eficaz para motivar sus primeras palabras, así como también ponerlo a escuchar canciones infantiles.